lunes, 17 de julio de 2017

Estudio Histórico de la Educación

La educación tiene varias definiciones dependiendo del enfoque disciplinar que se le dé, hay un concepto desde el punto de vista de la sociología, filosofía, economía, psicología, historia, etc. Es por ello que su tratamiento se vuelve multidisciplinar dependiendo de la óptica que se le aplique. La historia es la ciencia que tiene más peso de análisis al tratar el hecho educativo desde los procesos y dinámicas sociales, por lo cual
el desarrollo vital de la humanidad ha tenido, tiene y tendrá sus bases más importantes en la educación, ya que incluso desde tiempos primitivos la educación ha jugado un papel fundamental en el progreso de las civilizaciones.

Partiendo desde las enseñanzas del hogar en el mundo primitivo, la educación venía configurándose y sirviendo a ése contexto histórico y social con el fin de darles utilidad a esos conocimientos. Por ejemplo, las técnicas y estrategias de cacería que los padres les enseñaban a sus hijos o las formas de cocinar y atender a la familia que las madres les enseñaban a sus hijas sirvieron a un momento histórico determinado que permitió el avance de esas civilizaciones a nuevas formas de vida y les dio acceso a nuevos conocimientos para seguir evolucionando. De esta manera se cumple lo que afirmaba Bolívar (1989:46) al decir que la educación “representa un conjunto de fenómenos, procesos, prácticas, que condicionan el desarrollo del sujeto actuante y pensante en el contexto de determinada realidad”. En este sentido contextual, la educación se configura como un “proceso en el cual las generaciones jóvenes van adquiriendo los usos y costumbres, las prácticas y hábitos, las ideas y creencias, en una palabra, la forma de vida de las generaciones adultas” (Larroyo, 1962:35).
Aunado a esto, con el pasar de los años la educación se convirtió en algo no solo individual sino colectivo; se dieron lugar los espacios y las circunstancias que permitirían institucionalizar la educación para alcanzar a un mayor grupo de  individuos que respondiesen a las necesidades de desarrollo de  la sociedad. Poco a poco la contextualización histórica del hecho pedagógico permitió tener claridad en torno a la intencionalidad y direccionalidad de la educación como proceso para el desarrollo social.
Por esta razón, Ovelar (1998:233) sostenía que los procesos educativos forman parte de una red de relaciones sociales que expresan los diferentes intereses y necesidades de las fuerzas sociales en una sociedad y en un momento histórico determinado. Con estas ideas, las palabras de Simón Rodríguez cobran mayor fuerza cuando expresó que las instituciones americanas debían ser tan originales como la América misma, incluyendo así a la educación; esto engloba no solo a las instituciones sino a los sistemas que conforman esas instituciones. Sobre estos sistemas,  Uzcategui (2004) afirma que “cada sociedad en un determinado momento histórico de su desarrollo elabora dispositivos, mecanismos y acciones tendientes a la formación de sus nuevas generaciones”, las cuales crecerían en el ideal de formación que posee cada nación o sistema de gobierno. Es por ello que Prieto Figueroa concebía al Estado como a un Docente, y por eso expresó que la educación está íntimamente relacionada con la idiosincrasia, con la cultura, de los pueblos; porque si el Estado es democrático su educación debe ser democrática, pero si el Estado es antidemocrático su educación se correspondería con ese ideal. Y esto se debe a que “a cada etapa del desarrollo histórico-educativo de los pueblos, corresponde a un modo de pensar y una forma de alcanzar la realización de los fines educativos” (Canchita, 1994).
Estas ideas no son nada nuevas. Desde hace muchos años se han venido estudiando los procesos que le han dado forma y sentido a la educación, a sus procesos y a sus prácticas a través del tiempo; desde el punto de vista histórico Larroyo (1962) considera que la historia de la pedagogía describe y explica tres conceptos básicos en este particular: hecho pedagógico, política educativa y teoría y práctica de la educación; los cuales están presentes en la vida y desarrollo de la humanidad. Para este autor la educación como proceso se da –en primer lugar- espontáneamente, luego se va reflexionando y sistematizando sobre la práctica que posteriormente nuevas generaciones van reformulando y adaptando a los cambios de las épocas. Épocas en las que las naciones han intentado utilizar a la educación para formar el carácter de sus ciudadanos a través de “políticas educativas” diversas, definiendo este término como lo diría Larroyo (1962) “la política educativa es el conjunto de preceptos obligatorios por obra de los cuales se establece la base jurídica, de derecho, para llevar a cabo las tareas de la educación”. En este mismo orden de ideas, para Luzuriaga la  educación y la pedagogía son partes del entramado histórico que nos envuelve a todos; esto en virtud de que factores sociales, culturales, económicos y políticos permean el hecho educativo de muchas maneras; y viéndolas desde el  punto de vista histórico la educación se interrelaciona con la historia del ser humano así como con las concepciones filosóficas de la pedagogía que comenzaron con las ideas socráticas y platónicas. Cabe resaltar, como lo expresa Rodríguez (1998) que la historia de la educación se interesa por las ideas pedagógicas en boga en un momento histórico determinado, en la legislación como representante de la ideología dominante en los actores políticos, así como de los acontecimientos y eventos que nutren la dinámica del proceso social educación y de las relaciones de cada uno de estos aspectos con los otros planos de la realidad en cada momento histórico.

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